Letras sentidas: siestas y fotografías

Abrió los ojos asustada. Había tenido una pesadilla, pero al mirar hacia ambos lados respiró paz. Allí estaban ellas, con sus cuerpos semidesnudos, durmiendo supuestamente felices. La pequeña en el costado izquierdo, agarrada a su brazo, y la mayor en el derecho, con las piernas entrelazadas con las suyas. Cuidadosamente las fue apartando de encima y se arrastró hasta quedar en el borde de la cama. Le gustaba observarlas mientras dormían.

En ese momento se arrepintió de haber perdido los nervios antes de que se durmieran. En ocasiones, las pequeñas se resistían a dormir, gritaban, se reían y saltaban en la cama, y ese, había sido uno de esos días. A ella no le gustaba gritar a sus hijas, no le gustaba nada, pero a veces le salía de dentro, y no lo podía evitar. O sí, quién sabe.

DIY: Panel de corcho para tu pared

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Empieza el curso (por fin!), y hoy traigo un DIY para que tus ideas luzcan organizadas en cualquier pared, a través de un panel de corcho.

Hace días que tenía ganas de darle un toque un poco más personal a mi parte de la mesa que comparto con Uri en el estudio. Este curso nos hemos propuesto darle uso a este espacio y dejar de montar la “paradita” en la mesa del salón cada vez que tenemos que trabajar en casa. Algún día os enseñaré nuestro renovado despacho, pero por ahora os quiero mostrar este DIY tan fácil para mi cachito de pared.

Nuestra sillita delantera iBert

1 de agosto, empiezan oficialmente las vacaciones para la mayoría de mortales. Pasamos del estrés a la calma; de las carreras para llegar a todo, a los paseos para cargar las pilas; de las guerras diarias con los horarios, a la paz. Ay, agosto… Cuánto te has hecho esperar…

Seguro que sois muchos de vosotros los que aprovecháis éstos días para sacar vuestras bicicletas a relucir y dar largos paseos a dos ruedas en familia, verdad? Por la playa, al atardecer, por la montaña, o descubriendo ciudades increíbles…

En casa nos encantan las bicicletas, pero con una niña de dos años, aún no nos habíamos planteado dar un paseo los cuatro, hasta que descubrimos la sillita delantera de la casa iBert. Desde que la montamos, las pequeña quiere subirse todo el día, y la verdad es que nosotros estamos encantados con ella.

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Tercer hijo, sí o no?

Son muchas las personas que me preguntan, a menudo, si vamos a ir a por un tercer hijo, a por el niño y siempre respondo lo mismo “a no ser que me vuelva loca, no”. Llamadme egoísta, pero ahora que mi vida vuelve a ser medio normal? Ni hablar.

(Reconozco que este es el típico post que quizás dentro de unos años tenga que comerme con patatas. Pero la verdad es que no me importa).

Siempre digo que para nosotros, el verdadero cambio en nuestra vida fue con el paso a la bimaternidad. Con la primera nos preparamos, estuvimos 9 meses dedicados a su llegada, y un año y medio mano a mano para criarla. Fue una etapa preciosa, los dos y B, B y los dos. Teníamos claro que queríamos darle una hermanita (y hablo en femenino porque yo quería una hermana para B, sí o sí), pero lo que no sabíamos era que con la llegada de la pequeña nuestra vida iba a cambiar tanto.

Fiesta en casa, organízala en seis pasos

No tengo el don de organizar fiestas, eso es así. Me encanta ver cómo la gente decora sus casas, sus jardines y sus mesas para grandes y pequeños eventos, pero yo no sirvo para eso, qué le vamos a hacer. Lo que me suele ocurrir es que no tengo tiempo suficiente para preparar la decoración, la comida, el pastel y todo el resto de temas inherentes a una buena party. Del mismo modo, os tengo que decir que mis hijas nunca se han quedado sin una fiesta por su cumpleaños, y en menor o en mayor medida, siempre ha terminado saliendo algo decente.

Siguiendo la tónica habitual, para la celebración del segundo cumpleaños de la peque se me echó el tiempo encima. Esta vez quería algo sencillo y en petit comité en casa. Había avisado (vía palabra, sin invitaciones ni nada, of course) a tíos, abuelos y resto de familia para el sábado por la tarde, así que el sábado por la mañana, y con una fiesta del cole de por medio, me puse manos a la obra para prepararle una fiesta a la peque, como merece.

Si eres de las mías, y nunca te da tiempo a preparar gran cosa. Si el presupuesto es reducido o no deseas gastarte un dineral. O si, simplemente, no se te da muy bien lo de organizar eventos (como a mí)…