Llevo poco más de una semana de mamá primaveral y la verdad es que me encanta. Empieza a hacer bueno, podemos estar muchas horas en la calle (ay, lo que me gusta a mí la calle) y el calor aún no aprieta en exceso, así que estamos regaladas. Pero hay una cosa que no me gusta nada, y es que en menos de dos telediarios tenemos aquí el verano, y con él, la playa y la piscina. La otra vez, llegué a junio bastante recuperada del embarazo/parto, pero esta vez no me va a dar tiempo, os lo digo desde ya.

Podéis pensar que no es para tanto, pero sí, sí es. Cuando vives en el interior, tienes tiempo, y te gusta, te tiras el verano en la piscina. En mi pueblo es el lugar de socialización de todo el mundo, de junio a septiembre. Los fines de semana, si puedes, te escapas a la playa, pero por lo general piscineas cada día un poquito. Por eso entenderéis que a una servidora le preocupe llegar en condiciones a la fecha de apertura de la temporada de piscina. Y bueno, más que llegar en condiciones, que ya sé que no va a ser, lo que me preocupa es encontrar un biquini que disimule que acabo de parir, y os aseguro que no es fácil.

Mi futuro traje de baño debería tener las siguientes características:

1) La parte de arriba debe ser lo suficientemente cómoda para ‘sacar la teta’ cada vez que surja. Y no, con ello no me refiero a hacer topless, sino a poder dar de mamar a la baby con cierta comodidad y sin tener que quedarme desnuda.

2) El sujetador tiene que ser grande a la par que ‘mono’. El tamaño del pecho durante la lactancia aumenta considerablemente (excepto a algunas), y el mío en eso no se iba a quedar atrás. Si a eso le sumas que una ya va bien servida, imaginad… como para caerme de morros. Con lo que a mí me gustan las tetas pequeñas… Será cierto eso de que nunca estamos contentos con lo que tenemos…

3) Las dos partes deben quedar bien sujetas. Como presiento que me voy a tirar el verano detrás de B, correteando de la piscina grande a la pequeña y del bar al césped, debería ser un biquini todoterreno, que permita poses extrañas sin enseñar las vergüenzas.

4) De color liso y discretito. No hace falta ser el centro de atención de la piscina por el estampado. Además, el negro siempre queda bien y disimula bastante.

Y 5) No muy caro. En principio mi volumen es temporal por lo que no querría quedarme con un biquini carísimo en el armario para ponérmelo de sombrero en próximos veranos.

Lo sé, no lo tengo fácil. Por lo poco que he visto en las webs de las grandes (y baratas) marcas, lo tengo difícil. Además, todas las chicas que salen en las fotos tienen un cuerpo que en mi vida voy a tener. No porque no pueda estar ‘to buenorra’, sino porque mis padres me hicieron pequeñita y recogidita y no con un cuerpo de modelo. Así que por ese motivo, he decidido no poner fotos de looks veraniegos en el post de hoy, que para coger depresión ya está el verano.

Pasad buen fin de semana, y ya sabéis, si detectáis algún traje de baño que os haga pensar en mi, decídmelo, os estaré eternamente agradecida.

86H