No tengo el don de organizar fiestas, eso es así. Me encanta ver cómo la gente decora sus casas, sus jardines y sus mesas para grandes y pequeños eventos, pero yo no sirvo para eso, qué le vamos a hacer. Lo que me suele ocurrir es que no tengo tiempo suficiente para preparar la decoración, la comida, el pastel y todo el resto de temas inherentes a una buena party. Del mismo modo, os tengo que decir que mis hijas nunca se han quedado sin una fiesta por su cumpleaños, y en menor o en mayor medida, siempre ha terminado saliendo algo decente.

Siguiendo la tónica habitual, para la celebración del segundo cumpleaños de la peque se me echó el tiempo encima. Esta vez quería algo sencillo y en petit comité en casa. Había avisado (vía palabra, sin invitaciones ni nada, of course) a tíos, abuelos y resto de familia para el sábado por la tarde, así que el sábado por la mañana, y con una fiesta del cole de por medio, me puse manos a la obra para prepararle una fiesta a la peque, como merece.

Si eres de las mías, y nunca te da tiempo a preparar gran cosa. Si el presupuesto es reducido o no deseas gastarte un dineral. O si, simplemente, no se te da muy bien lo de organizar eventos (como a mí)…

seis consejos para preparar una fiesta

  • Párate un momento a localizar en casa todo lo que podrías utilizar para el evento (decoración, menaje, comida, etc.). Así verás qué es lo que puedes hacer con ello y evitarás gastarte dinero sin sentido.

 
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En mi caso, fueron cuatro pompones que tenía por estrenar y una guirnalda de Made With Love en tonos mint, blanco y gris. Teniendo eso, me dediqué a buscar “extras” en esos colores, y la verdad, no me costó nada porque el mint es bastante abundante en casa. También coloqué el letrero de dream que en su momento pinté con chalkpaint y unos boles en los mismos tonos.
 
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  • Prepara un solo rincón como centro de operaciones; una mesa, un mueble auxiliar o similar. De ese modo concentrarás todo lo que tienes y necesitas y no tendrás que pensar en decorar más espacio que ese. Ya lo dicen, menos es más.

 
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Nosotros pusimos la mesa del comedor arrimada a la pared y así nos quedó más espacio. Vivimos en un piso, y aunque los invitados eran pocos, quería que no nos sintiéramos agobiados. Además, con lo poco que tenía, preferí que quedase todo concentrado, para que diese buena impresión.

  • Haz tú misma el pastel.

 
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Os tengo que confesar que mi primera intención era ir a comprar un pastel de esos enormes con muchos pisos y por el que te suelen cobrar no menos de cien euros. Pero por otro lado, también me apetecía hacerlo a mí. Ya os lo he dicho, esta vez quería hacer algo más sencillito pero sentirlo más nuestro. Así que compré el típico paquete de estos que ya te viene todo para hacer un pastel. Era la primera vez que hacía uno, pero disfruté un montón haciéndolo con B esa misma tarde, y la verdad es que siguiendo al pie de la letras las instrucciones, nos quedó bien bueno.

  • Dedica 15 minutos en hacer un banderín para el pastel. Solo te hacen falta dos palitos, cuerda y papel y/o washi tape.

 
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Mientras el pastel subía en el horno, hice unos banderines con un papel que tenía en los mismos tonos que los pompones. No me llevó más de 15 minutos, os lo prometo. Además, coloqué también un elefante que en su día había pintado en color mint y que estaba muerto de risa en la estantería de nuestro estudio. (Por cierto, por el otro lado del banderín puse el nombre de la peque).

  • Las chuches o detalles para los invitados, a granel.

 
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Me lo dice la experiencia. Siempre compraba las típicas bolsas hechas de golosinas que te cuestan dos euros mínimo cada una, pero los niños nunca se comen más que los gusanitos y el chupa-chups y te quedas con el sidral y el resto en casa de por vida. Como sé de buena mano lo que más les gusta a nuestros pequeños invitados, compré varios paquetes grandes de Lacasitos con los que rellené unos botes de cristal que guardaba en mi despensa desde Fin de Año. (Apunte: nunca tiréis nada. Cuando mis amigas se rieron de mí porque me quedé con esos botes tras las campanadas no me importó. Sabía que algún día los usaría).

  • Y ya para terminar, y aquí el punto más importante. Una fiesta la hacen las personas, no la decoración ni lo buena que estuviese la comida. Si los invitados se sienten como en casa, si el homenajeado está contento y tú te muestras feliz y convencida con la preparación, el resto es secundario.

 
Espero que os sean de ayuda estos truquillos, y que me contéis cómo hacéis vosotras para preparar las fiestas a vuestros seres queridos.