Así empezaría mi carta de deseos para preparar el terreno de cara al próximo 6 de enero, pero no. Este año mi carta es así:

“Queridas Reinas Magas, soy mamá.

Os escribo esta carta para pediros un montón de cosas para la noche de Reyes y para el resto de los días que pasemos juntas.

Este año he sido muy buena todo lo buena que he sabido ser. Quizás ha habido días que no he logrado sacar un sobresaliente, pero me he esforzado, y en casa siempre han dicho que eso es lo que cuenta, así que ésta es mi lista de deseos:

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Quiero que no se os olvide nunca que sois lo más importante para mí.

Que entendáis que siempre voy a buscar lo mejor para vosotras, y que por eso no puedo daros el desayuno por las mañanas, ni prepararos la comida a mediodía como a muchos niños en vuestras clases. A cambio prometo recogeros cada tarde con una sonrisa para disfrutar juntas de lo que más nos gusta.

Quiero que sepáis que aunque a veces me enfade con vosotras, siempre suelo tener una buena excusa, que no es más que educaros con los valores que creemos papi y yo. Pero también quiero que os quede claro, que muchas veces, cuando lo hago, por dentro lloro, y me enfado conmigo misma por exigiros tanto. Espero que en un futuro me entendáis.

Que comprendáis que mi amor no se divide con vosotras, y que os quiero a las dos por igual, y mucho. Puede que haya momentos que no lo entendáis, porque os parezca que no me puedo multiplicar, y que atiendo más a vuestra hermana, pero de veras, os amo a las dos a lo grande.

Quiero que entendáis que papá y yo también necesitamos nuestros ratitos. Y que no nos olvidamos de vosotras cuando salimos a cenar y os quedáis con los abuelos, o cuando papi se va a hacer quilómetros, o cuando yo desconecto. Siempre os llevamos con nosotros, y queréis que os cuente un secreto? Siempre tenemos ganas de volver a casa a abrazaros.

Deseo que no se os acaben nunca las ganas de jugar conmigo. De hacer guerra de cosquillas, de pintar tiradas en el suelo o de jugar al escondite por casa. Y quiero que sepáis que esos momentos me hacen infinitamente feliz.

Quiero que sigamos contando cuentos durante la cena, y que me sigáis abrazando por sorpresa. Que cotorreéis a mis espaldas y que traméis en vuestra habitación en mi ausencia. Y quiero que el día que se me olvide hacer el payaso, me lo pidáis.

Quiero veros siempre felices, alegres, unidas y sanas. Pase lo que pase, yo siempre voy a estar a vuestro lado.

Y hasta aquí, pequeñas Reinas Magas, mis deseos para el resto de nuestra vida.

Os quiero.”