Pasar los días en un hospital no es agradable para nadie, menos para un niño. Siempre he pensado que la planta de pediatría de un centro hospitalario debería albergar solo a recién nacidos, pero lamentablemente no es así. En casa solo nos ha tocado una vez, cuando B tenía 9 meses, pero solo de pensar la cantidad de niños que hay en los hospitales, se me pone la piel de gallina. Por eso me parece increíble la labor que hacen los Pallapupas, y por eso me emocionó tanto pasar una mañana con ellos en el Hospital Sant Joan de Déu de Manresa.

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