Son muchas las personas que me preguntan, a menudo, si vamos a ir a por un tercer hijo, a por el niño y siempre respondo lo mismo “a no ser que me vuelva loca, no”. Llamadme egoísta, pero ahora que mi vida vuelve a ser medio normal? Ni hablar.

(Reconozco que este es el típico post que quizás dentro de unos años tenga que comerme con patatas. Pero la verdad es que no me importa).

Siempre digo que para nosotros, el verdadero cambio en nuestra vida fue con el paso a la bimaternidad. Con la primera nos preparamos, estuvimos 9 meses dedicados a su llegada, y un año y medio mano a mano para criarla. Fue una etapa preciosa, los dos y B, B y los dos. Teníamos claro que queríamos darle una hermanita (y hablo en femenino porque yo quería una hermana para B, sí o sí), pero lo que no sabíamos era que con la llegada de la pequeña nuestra vida iba a cambiar tanto.

El primer año de la peque fue una sacudida enorme. Volver a encontrar cada uno su sitio, organizar cuatro vidas y una vida en común sin perder los papeles, en nuestro caso fue duro. Pero ahora, creo que podemos decir que ya tenemos más que instaurado y asumido el modelo de familia de cuatro, y la verdad que lo disfrutamos un montón.

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De verdad alguien cree que nos apetece otro? En serio?

Algunas razones para decir “no” a un tercer hijo

Para empezar, no me gustan los bebés. Aunque he disfrutado muchísimo de mis dos hijas, la etapa 0-12 meses me repele, y ahora que lo he pasado, no me apetece nada volver a pasar por ello. El bucle teta, pañal, biberón y llantos me da mucha pereza. Además de que no soy la típica mujer que ve a un bebé y se le cae la baba. A ver, me gusta verles, pero siempre pienso “qué palo”.

Para los que les gustaría ver un niño en mi familia… A mí no. Es más, si algún día se me va la cabeza y tengo un tercero (por favor, que no sea así), me gustaría que fuese una niña. Tres niñas en casa (de otros) tiene que ser la caña, pero a mí los niños no me gustan. Entendedme, me gusta que los tengan otras, pero no me veo yo siendo madre de un varón.

Por otro lado, me flipa la relación que tienen mis hijas. Es como si estuviesen hechas la una para la otra. Tan distintas y tan unidas a la vez. Ya sé que el amor se multiplica, no se divide, y que ellas dos serían capaces de crear ese vínculo con otro retoño, pero me parece tan especial la relación que tienen, que no la querría romper jamás.

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Además, la logística y la organización se verían trastocadas seriamente. Si paseamos por la calle las dos me cogen de la mano, bien, porque tengo dos. Si cuando estamos en el sofá y les entra el típico ataque de celos y cada una quiere sentarse encima de mí, bien, porque tengo dos piernas. Si en el parque cada una tira para un lado, pues también bien, porque me hago la bizca y controlo todo. Así que decidme, si teniendo dos manos, dos piernas y dos ojos, a veces ya me cuesta, cómo lo haría con un tercero? No lo veo, de verdad que no.

A todo esto, deberíamos sumar el gasto en un coche nuevo donde cupiera otra silla; un piso más grande donde meter otra habitación sin perder nuestro querido y olvidado despacho; el gasto en guardería (con las ganas que tengo yo de dejar de pagar ya), uf, uf, uf. De verdad que me entran escalofríos solo de pensarlo.

Así que no, no quiero un tercer hijo. Quiero disfrutar de mis dos ladies, de mi familia, y de esta casi ordenada vida por muchos y muchos y muchos años. Madres de tres, cuatro, cinco y hasta seis, de verdad, yo os admiro. Os admiro por las ganas, por el valor, y por la paciencia. Pero a día de hoy, creo que mi vida está más que completa en cuanto a maternidad se refiere, así que así nos quedaremos.

Ahora decidme, cuál es vuestra experiencia? Las que sois bimadres, os animáis a por el tercero?